Flicka läser punktskrift i skolanLa inclusión es necesaria en la lucha contra la pobreza

Una serie de instituciones, entre ellas el Banco Mundial, han puesto de relieve el hecho de que las medidas para reducir la pobreza rara vez, o nunca, alcanzan a las personas con discapacidad. Por lo tanto, es fundamental visibilizar la evidente relación que existe entre la pobreza y la discapacidad.

Según la OMS, el 15 por ciento de la población mundial vive con algún tipo de discapacidad y el 80 por ciento de estas personas habitan en países en desarrollo. Entre los pobres, el Banco Mundial estima que la proporción de personas con discapacidad asciende al 20 por ciento. Al mismo tiempo, el 80 por ciento de las personas con discapacidad son pobres.

La discriminación y la falta de accesibilidad implican que la discapacidad, a menudo, conduce a la pobreza, de igual manera que la pobreza, a menudo, conduce a la discapacidad.  Los números sugieren que hasta un 50 por ciento de la discapacidad se registra en las partes más pobres del mundo y que ello podría haberse evitado si las circunstancias hubieran sido más favorables.

La exclusión perpetúa la pobreza

Tal y como están las cosas hoy en día, a varios cientos de millones de personas con discapacidad se les niega su derecho a la educación y a trabajar, su derecho a participar en los procesos democráticos y el derecho a ser visto y respetado como personas y ciudadanos. Muchas personas terminan en una posición de dependencia, lo que conlleva a una mayor exposición al abuso, a la discriminación y a la violación de los derechos humanos.

Para disminuir esta vulnerabilidad, tanto la ayuda como todo trabajo que se oriente al cambio deben adaptarse a las necesidades de las personas con discapacidad, para incluirlas y visibilizarlas. Resulta, por lo tanto, importante que los nuevos objetivos de desarrollo de las Naciones Unidas, en virtud de lo que se ha denominado la Agenda de Desarrollo -2015, incorporen una perspectiva de discapacidad, a la vez que enfoquen  en diferentes grupos poblacionales, incluidas las personas con discapacidad, a través de datos desglosados.

La Convención de la ONU

La Asamblea General de la ONU adoptó en 2006 la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. La Convención fue firmada en marzo de 2007 y entró en vigor en mayo de 2008, momento en el cual ya 20 naciones la habían ratificado.

En la actualidad son ya más de 150 países los que han ratificado la Convención. El nuevo convenio no establece otros derechos diferentes; sino que se centra en prevenir los obstáculos que impiden a las personas con discapacidad gozar de sus derechos humanos. La Convención ha tenido un impacto importante en el movimiento de la discapacidad global y ha contribuido a orientar el trabajo de MyRight en una dirección positiva.

Desarrollo igualitario

Resulta también importante promover un desarrollo igualitario, de manera que se tomen en cuenta las necesidades de todos y cada uno y se le dé un uso significativo a los recursos de todos y cada uno. Por tanto, es esencial analizar cómo la situación actual afecta a los hombres y a las mujeres de manera diferente, la forma en que ésta es percibida por los hombres y las mujeres, y cuáles son las medidas necesarias para satisfacer las necesidades de ambos, tanto hombres como mujeres.

Centrarse en la perspectiva de las mujeres conlleva, a menudo, a que éstas sean cada vez más activas en las organizaciones, lo que, a su vez, puede dar a las mujeres con discapacidad el coraje necesario para que también participen o se involucren más en otras áreas de la sociedad. Al mismo tiempo, el desarrollo igualitario puede resultar en lo contrario, por ejemplo, en que se organicen actividades que involucren a más padres para animarlos a aceptar y cuidar de sus hijos con discapacidad.

Qué es lo que hay que cambiar

En todas las iniciativas y proyectos que están dirigidos a la creación de un cambio social positivo y a reducir la pobreza y la exclusión, es importante que participen las personas con discapacidad ya desde la etapa de planificación. Son ellas las que saben y pueden explicar lo que hay que cambiar para crear una sociedad inclusiva.

Un factor clave en general para lograr un cambio positivo es aumentar el conocimiento de la sociedad sobre las diferentes discapacidades y las necesidades específicas que éstas conllevan. Mejorar el conocimiento es la clave para permitir introducir cambios de actitud hacia las personas con discapacidad. Las escuelas, los servicios de salud y los organismos públicos también necesitan de este conocimiento con el fin de identificar correctamente y diagnosticar a las personas con discapacidad, y también para poder establecer servicios que tomen en cuenta a todos los miembros de la sociedad.

Para poder evaluar y medir los resultados de los cambios que se implementan, existe también una necesidad de que haya más información y estadísticas sobre las personas con discapacidad y su situación de vida.

Otros ejemplos de los cambios necesarios para crear una sociedad más inclusiva son:

  • Necesitamos un movimiento unido de los derechos relativos a la discapacidad que asuma la conducción del diálogo con los que toman decisiones, expresar las necesidades y presentar propuestas y requerimientos.
  • El ambiente físico en los edificios oficiales, las escuelas, iglesias, hospitales y otros espacios públicos debe hacerse más accesible.
  • Se tiene que adaptar tanto la información social como el material educativo a las personas con necesidades especiales, como las personas con problemas de visión (información en Braille), las personas con una discapacidad intelectual (información en un lenguaje sencillo) y las personas sordas (acceso a intérpretes en lengua de seña).
  • Se necesita información y soporte para que los padres que tienen niños con una discapacidad, puedan entender cuál es la mejor manera de brindar apoyo y ayuda a sus hijos.
  • El personal de las escuelas y de los servicios de salud necesitan conocer lo que significa vivir con una discapacidad y recibir apoyo para poder adaptar su trabajo a las diferentes necesidades.
  • Existe la necesidad de que haya organizaciones que puedan ofrecer actividades recreativas a las personas con discapacidad para que éstas puedan crecer y desarrollarse como individuos y como miembros de la sociedad.