Los disturbios en Nepal ya han costado muchas vidas. Para las personas con discapacidad, la situación es especialmente peligrosa: cuando las calles se vuelven inseguras y cesa el apoyo de la comunidad, los más marginados son los que más sufren.
Nepal atraviesa actualmente una profunda crisis. Las llamadas protestas de la Generación Z, que comenzaron tras el intento del gobierno de reprimir las redes sociales, se han convertido en un amplio movimiento contra la corrupción y el abuso de poder. Las manifestaciones se han saldado con violencia: al menos 72 personas han muerto, miles han resultado heridas y el primer ministro se ha visto obligado a dimitir.
Cuando el ambiente se llena de disturbios y caos, la exclusión se vuelve mortal para todos aquellos que no pueden obtener información o escapar del tumulto. Los disparos y los gases lacrimógenos hacen que las calles sean peligrosas para todos. Pero para quienes no pueden ver, oír o moverse con rapidez, la amenaza es aún mayor. Encontrar refugio en medio del pánico es casi imposible.
A pesar de las difíciles circunstancias, las organizaciones socias de MyRight en Nepal siguen trabajando. Las organizaciones actúan a menudo como salvavidas para sus miembros. Proporcionan información y apoyo cuando la sociedad se tambalea.
La lucha por la inclusión y la igualdad no cesa. Lo que nuestros socios han construido durante décadas no debe perderse mientras Nepal busca un nuevo camino.
Sabemos que el desarrollo y la democracia nunca podrán ser sostenibles si no se incluye plenamente a las personas con discapacidad. El nuevo Nepal que está tomando forma debe ser una sociedad en la que todos estén incluidos, independientemente de su discapacidad. Un Nepal en el que nadie quede excluido.



